AHORA CONECTEMOS LA LECTURA CON LA ESCRITURA...
Para ello, la gramática resulta fundamental. Un buen inicio podría ser, animarnos a escribir mensajes encerrados en una botella.
En un capítulo de la novela leída, el protagonista queda varado en una isla desierta. Imaginemos que decide pedir auxilio, pero sólo cuenta con un papel pequeño, un lápiz y una botella de vidrio. ¿A cuál de los demás personajes le dirigiría su mensaje? ¿Qué diría en él?
Pero, ¡CUIDADO!, es tan poco el espacio para ecsribir, que todas las oraciones deben ser unimembres.
¡A ver qué sale!

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